This post is also available in: esEspañol

Entré a las apuradas pero, ya desde afuera, pude oler ese gustito dulce de la expectativa confirmada. Grupos de cuatro o cinco bailarines se apelmazaban en el calor que esos propios cuerpos generaban dentro de Ciudad de gatos. Afuera, la gente conversaba, se pasaba el cigarrillo de marihuana o solo disfrutaba del aire fresco de un diciembre tan atípico como anhelado: ya es hora de cerrar el año. Adentro, decía, el tránsito estaba lento, pero nada que un permiso y un gracias no puedan solucionar. Adentro estaba muy oscuro y no parecía ser miércoles.

Me instalé con mi grupo de baile y, luego, me sumé a otros. Bailé solo, con los ojos cerrados, dejándome llevar por los bpm. De a ratos, abría los ojos: las consolas, los DJ’s, las paredes y los bailarines emanaban una energía contagiosa. Casi como una red, los sonidos viajaban desde las consolas a los cuerpos y a las paredes, penetraban la materia, la alteraban. La energía pasaba, a su vez, desde los cuerpos hacia el aire, y desde allí nuevamente hacia los DJ’s, completando así un círculo casi natural, inefable.

Cerré los ojos y viajé hacia mi última experiencia Bailen Room: seis años pasaron desde que fui a un bar ruin, solo, y duré una hora. Esa vez, la música fue mala (un minimal con muchos problemas técnicos) y el público, escaso. Creo que si quitamos de la ecuación a los cinco amigos del DJ, solo había otras cinco personas más. ¿Ambientación? Cero. ¿Sonido? Nuevamente, malo. Y que quede bien claro: la experiencia, así y todo, me pareció reveladora. Nadie hacía, por aquel momento, lo que Bailen Room llevaba adelante.

Abrí los ojos y nadé nuevamente con la vista por Ciudad de gatos: estadio colmado, Paul Henta y Val Spirito al mando del navío, cajas de sonido de alta calidad. Esta escena, esta noche puntual, confirmó el resurgir de la escena electrónica en la ciudad de La Plata. Fueron muchos los años que el género tuvo que luchar contra el hostigamiento mediático y contra la persecución política; más allá de que la batalla no está ganada, y que (Des)Control Urbano clausura fiestas electrónicas todos los fines de semana, la avalancha (como dirían las Vurkina) ya no podrá ser detenida.

Foto de Andrés Sabat.

Y no podrá ser detenida porque Bailen Room dio el paso clave que faltaba: la unión. Este evento juntó a artistas de diversos colectivos y productoras; DJ’s de techno, de house, de progressive y de disco compartieron cabina para el goce de un público ávido de novedades, un público que refina sus gustos gracias a la apertura de nuevas posibilidades musicales.

La escena se consolida y el último viércoles se volvió evidente cuando los cuerpos danzaron hasta las tres de la mañana. Pero esto no fue una casualidad aislada ni un acto de magia: es el resultado inevitable de años de trabajo silencioso. Detrás de este Bailen Room, estuvieron los pibes de Mundo Perro, los de Cuarentena, las pibas de Vurkina, los de Dire x inbox, los de Undertales y muchos más. Gracias a ellos, la escena volvió a tomar vuelo y pudo, finalmente, despegar. Bailen Room despertó de la hibernación y prendió la vela de cumpleaños que esperaba sobre la torta. Todos los bailarines, los de ojos abiertos y los de ojos cerrados, le estamos agradecidos.

¿Quién despertó al oso?

Gracias a la amabilidad de Paul Henta, tuve acceso a la cocina de esta vuelta del Bailen Room. En esta entrevista, le compartí algunas de mis inquietudes sobre este evento y sobre la escena electrónica platense.

Santiago Astrobbi Echavarri: ¿Cómo arrancó Bailen Room?

Paul Henta: El Bailen que hicimos el otro día es la edición 156. Nosotros empezamos en 2014. Era un ciclo semanal. Arrancamos los lunes, después los martes, después los miércoles, en varios lugares: el Rincón de los amigos, Bachicha, Hispano y Pachanga, que fue el último. La última edición que hicimos fue el año pasado, en el festival Provincia Emergente, que tuvimos los dos días un domo afuera del Estadio Único. Eso fue lo último que hicimos. Esta fue la primera que hicimos después de un año y medio. Bailen Room era un ciclo dedicado a la música electrónica con DJs en vivo mezclando, con la particularidad de que la cabina estaba en el medio, y no en una punta. La idea es que la gente baile alrededor. Obviamente, la idea la tomamos del Boiler Room. Queríamos hacer la versión platense para mostrar todo lo que hay en La Plata a nivel electrónica. Imaginate que hicimos 156 ediciones y pasaron más de 300 DJs.

Foto de Andrés Sabat.

SAE: ¿Quiénes lo armaron?

PH: Los que hacíamos Bailen Room somos Andrés Sabat, Mariano y yo. Ya en esta edición estamos sin Mariano, porque está trabajando en otras cosas y no tiene tiempo. Durante los tres años y medio que lo hicimos, estábamos los tres. La cantidad de gente que había el otro día se debe a que la gente ya conoce el evento. Cuando largamos la idea de que por ahí volvíamos, muchísima gente que ha participado, ya sea como público o como DJ, que nos pedían mucho que volviéramos, se coparon y por eso había la cantidad de gente que había. Estamos hablando de casi 300 personas que pasaron el otro día. Hasta incluso a nosotros nos sorprendió y estuvo buenísimo.

SAE: ¿Por qué se decidieron a volver justo ahora?

PH: Básicamente, me re contra cebé yo. Hablé con Pablo, de Ciudad de gatos, y le dije que el miércoles 19 hacíamos Bailen Room. No me acuerdo por qué se me disparó así. Obviamente, para nosotros dos [Paul Henta y Andrés Sabat], L.O.V.E. y Bailen son como nuestros amores y cosas que produjimos con todo… Le pusimos todo: cuerpo, corazón y alma. Y nos encanta hacerlo. Y lo que pasó con Bailen fue que logramos poner en concreto un concepto, una idea, de lo que teníamos en La Plata, cómo mostrarlo y pudimos invitar a todos. Siempre tuvimos las ganas de volver, lo que pasa es que yo estuve laburando y levantándome muy temprano, y así no podía sumar mucho. Pero este año me cebé, volví a las pistas con todo y bueno, por eso volvimos.

SAE: ¿Cómo ves la escena electrónica platense actual?

PH: Tengo una idea que la vengo pensando y trabajando hace un tiempo… Estoy en un programa de radio en Radio Universidad, se llama el Cubo mágico, y tengo una sección de música electrónica. Junté en dos programas a ocho o nueve productores/as de eventos electrónicos en La Plata y charlamos. Y ahí, esa idea que venía pensando, la compartí con muchos/as de ellos/as. La escena electrónica en La Plata, hoy en día, es la más grande que yo he visto en todo sentido: en cantidad de personas produciendo eventos, en cantidad de DJs, en cantidad de público… Nunca vi tanta cantidad de fiestas en La Plata y están todas llenas. Fiestas de 150, 200 personas, fiestas de 300 personas… Lo que está pasando en las fiestas también es genial, porque se genera un ambiente muy lindo de personas de todas las edades. Hay mucho público joven y eso está buenísimo, porque elijen esta música y no otra. El público se cuida, todos y todas, no pasa ninguna… Y justamente hablaba de eso con mi familia: este año habré ido a 40 fiestas y en ninguna pasó nada. La gente solo va a divertirse, va a bailar, a conocer gente, a entretenerse. En resumidas cuentas, a la escena la veo fantástica. Eso también se da en respuesta a la persecución municipal irracional que hay hacia la música electrónica. Hay una persecución clara y directa: todo lo que sea música electrónica lo van a clausurar. No importa si es en un bar, en un boliche, en una casa, si está habilitado o si no. Más allá de eso, nunca vi la escena como la veo ahora: una cantidad enorme de gente organizando fiestas, otra cantidad enorme de gente divirtiéndose, muchísimos DJs, y también hay una energía que genera un momento hermoso.

Foto de Luciana Demichelis.

SAE: ¿Qué le falta a esta escena tan vibrante y tan renovada para consagrarse y lograr el nivel y la calidad de los eventos de Buenos Aires, Córdoba o Mendoza? ¿Qué le falta a la escena para pasar a un plano superior?

PH: La Plata siempre se destacó por tener un under que no sé si existe en otros lugares. Desde la época que estábamos nosotros, y éramos la única fiesta que había, hasta hoy, pasa lo mismo. Artistas que vienen de otras partes del país (Capital, Córdoba, Rosario) quedan flasheados con el under: con la calidez, con la calidad, con lo cercana que se nota a la gente con los DJs que vienen. Los DJs perciben el cariño: acá todo es mucho más ameno, más afectivo, más emocional. Si hay algo que no me gustaría que se pierda nunca de La Plata es el under. ¿Pero qué le faltaría para poder ser otra cosa? No me gustaría que La Plata sea como Capital. Lo que sí me gustaría, y que es casi utópico, es que se destruyeron esos estereotipos arcaicos e irracionales que llevan a las cosas que están pasando hoy en día: persecución de los eventos electrónicos. Y esto no solo se da en lugares under, sino en lugares habilitados, donde suspenden fechas de electrónica, pero el lugar puede seguir abierto. No quiero ser mal pensado, pero no suena a que estén preocupados desde el gobierno municipal en el bienestar de la población platense, sino más bien hay otros intereses, evidentemente. Me gustaría que se acepte a la música electrónica como un género que atrae muchísima gente y que está cada vez más instalado. Incluso son cada vez más las bandas de La Plata que incorporan elementos de la música electrónica.

 

SAE: ¿Qué artistas te llaman la atención dentro de esta escena?

PH: Hay mucha variedad y calidad de artistas, muchos estilos distintos, son todos y todas muy particulares. Lo que me produce una alegría extra es la cantidad de jóvenes que están largándose con el tema de tocar electrónica, y que lo hacen muy bien. Si los grandes tenemos un lugar, lo tenemos que abrir para estas nuevas generaciones. Aún más me copa mucho la movida que están armando muchas pibas que no solo se están largando a ser DJs, sino que están produciendo sus propios eventos. Y son muy convocantes, la gente se copa y entiende la movida. Atrás de eso también hay un concepto que tiene que ver con el movimiento feminista. Entonces, se juntan conceptos mucho más amplios: se da la unión de la música con todo lo que está pasando. Un evento consciente de lo que está pasando, del contexto en el cual estamos viviendo. Esto me parece que está buenísimo.

 

El sábado 29 de diciembre se renovará la mística, ya que Bailen Room celebrará su 157.° edición.

Share on facebook
Facebook
Share on whatsapp
WhatsApp
Share on twitter
Twitter
Share on email
Email

This post is also available in: esEspañol