This post is also available in: enEnglish

Tardé muchísimo tiempo en encontrar lo que estaba buscando. Podría decir dos años, pero debe ser un poco más -con los números soy igual de bueno que con la puntualidad. Pero lo encontré. Por curioso, por demandante, por aventurero, por solitario y, también, por loco. Es el cumple de Eli, ella tiene ganas de ir a Cortez, voy más tarde, primero quiero pasar por otro lado, ¿a dónde vas?, a una casa en la que hacen una fiesta, vos y tus cosas raras, me encantan.

Las fuentes están, pero hay que moverse y buscarlas. Si no buscamos lugares nuevos, inevitablemente dependemos de los demás. Quería escuchar otra música, basta del degenerado de Ozuna: electrónica, rock, pop, jazz, cumbia, funk, reggae, tango, chacarera o, incluso, reggaetón, pero tocado con pasión, no para llenarle los bolsillos a alguna discográfica colonialista. Y si puede ser tocado en vivo, mejor. Una IPA bien fría también, gracias.

Peldaño por peldaño, dejé de depender de las recomendaciones azarosas y pasé a ser yo el que sugería. De a poco, afiné la puntería y empecé a encontrar gigantescas muestras de pasión por la fiesta en escalas reducidas. Y que se entienda bien: la pasión de aquellos que deciden hacer su vida celebrando la nocturnidad a través de la música, la gestión de espacios culturales, los bartenders, los públicas, los iluminadores, los escenógrafos, los pibes que cargan cajones y esperan tres horas en la cola de Nini para poder bancar la fiesta y salir en cero.

Así, una vez llegué a un departamento en 1 entre 43 y 44 (en frente de la estación de trenes de La Plata). El único auto estacionado en la cuadra era el mío. No había nadie en la calle y hacía frío. Bajé con muchísimas dudas. Encontré el número del departamento y la música se deslizó por debajo de la puerta. Pasillo hacia arriba con unas largas escaleras, tumulto, progressive al palo, sonrisas y agua.

La Rosa China es hoy un lugar ya consagrado dentro de la escena platense, pero la vienen remando desde hace muchos años. En el camino, la casa mutó, las paredes se transfiguraron y los espacios cobraron vida. Los chicos mantuvieron la rusticidad del principio, pero siempre han buscado la innovación y la experimentación constantes.

Fui por primera vez a La Linda cuando alojó una fiesta de techno desbordada de gente. Estuvimos veinte minutos en la puerta, que parecieron más bien una hora, pero finalmente entramos y nos quedamos hasta que el sol ya nos tostaba la frente. Repetí hace unas semanas y me encontré con una fiesta de trance en la cual tocó una banda en vivo. El baterista claramente merecía un premio, aunque solo se haya llevado aplausos. Ese pasillo que desemboca en el patio, decorado con pinturas extravagantes y vitraux de antaño, está cargado de humo y de historias.

Conocí a los pibes de Mundo Perro cuando tocaron en la Rosa China. Después los empecé a seguir a través de las redes sociales y hoy podría decir sin ruborizarme que los stalkeo constantemente. Los perros son enfermos del house y lo tocan en todas sus variantes: deep house, tech-house, progressive house y acid-house.

Asistir a mi primera fiesta perruna marcó un punto de inflexión en mi concepción de la escena electrónica under platense. Con muy pocos recursos económicos pero con muchísimos recursos intelectuales, estos pibes montan una realidad alterna dentro de la realidad monótona de esta ciudad. Sus selecciones de house te llevan de paseo en un trance que nunca dura menos de siete horas. Siempre con tracks innovadores, siempre cuidando y potenciando el ambiente, siempre con una sonrisa honesta de placer, siempre con pasión y cuidado en los detalles, siempre intentando que la conexión con la gente sea profunda y perdurable.

Los perros saben muchísimo de música: Gonza y Manu estudian música popular, Mati estudia dirección de orquesta y Fran nació pegado a una bandeja y con los auriculares puestos. Los cuatro mosqueteros están secundados por un equipo de trabajo muy talentoso: Agus y Marti en las visuales y en la edición de imágenes, y Joaco en todo el resto del laburo fino. Mundo Perro es una productora, es un colectivo de artistas, es una aventura, es un loquero, pero sobre todo, es un grupo de amigos.

A Mundo Perro Vol. VI, organizada en La Ferretería Bar Cultural, llevaron a Juan Ingaramo, a Pyura y a Canoa. El lugar ya de por sí es estimulante, pero lo convirtieron en una cápsula espacial que navegó por el mundo del rock, del pop y de la electrónica. Gonza cerró en el subsuelo espejado con un house demoníaco que me erizó la piel. A las seis cortaron, pero hasta las ocho estuvimos en una terraza disfrutando del sol matutino y de algunos temitas más. Esa noche (más bien ya mañana), nadie se quería despegar de la música.

Al mes, consiguieron una casa alucinante en el centro e invitaron al dúo porteño Carisma que destruyó la habitación que había dejado prendida fuego Andrés Sabat. La casa entró en corto generalizado (tal vez por la sobredosis de energía que produjeron los asistentes) y nos recordó que el under tiene estas cosas. Acá te tratan como un amigo, no como un cliente; acá todos te convidan agua o birra si andás con sed; acá todos bailan y sienten con toda la piel; acá nadie te policea; acá, también, las instalaciones pueden fallar porque todo está hecho a pulmón.

En diciembre tuvieron revancha y la rompieron con una fiesta en un departamento que ya es como su segunda casa. Pasé con ellos Año Nuevo, lamenté su vuelta a su ciudad natal, Mar del Plata, durante el verano, invitaron a Martín Vannoni a tocar con vinilos en marzo, y ahora celebran todos los domingos en una terraza que todavía no es lunes.

Experimenté a Solomun en Mandarine Park durante cuatro horas, con pantallas del tamaño de ballenas, y miles de personas bailando al unísono. Bailé como un demente con Hot Since 82 en la PM del mes pasado. Sin embargo, el under es diferente: la confianza entre la gente es otra y el clima que se construye es totalmente diferente. Lo que se genera en Mundo Perro es una especie de trance general entre primos. Me alegra haber decidido salir a recorrer la ciudad de noche y solo. Este curioso y aventurero individuo finalmente encontró lo que estaba buscando.

Facebook
WhatsApp
Twitter
Email

En tiempos de crisis

This post is also available in: EnglishA tres meses de las elecciones presidenciales de 2039, la situación social en Argentina no podía ser peor. Luego

Read More »

Paseo por el zoológico

This post is also available in: English “No es necesaria tanta concentración para darse cuenta de que el murmullo de las ferias es un coro

Read More »

This post is also available in: enEnglish