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Por tercer sábado consecutivo, tuve la sensación de estar en el lugar indicado; esa reconfortante sensación de haber elegido concienzudamente el lugar para disfrutar de buena música y de buena compañía un sábado por la noche. Este sábado, el mejor lugar para bailar y escuchar buena música en La Plata fue la fiesta Algo raro vol. 3, organizada por Peces raros en el renovado Rincón de los amigos.

 

 

 

 

Dieron puerta a las nueve y Bautista viajando recibió a los primeros comensales, ansiosos por escuchar los primeros beats y las primeras líneas de bajo. Gracias a la amena disposición del recinto, dividido en lado A, lado B y un extenso y refrescante patio, las charlas fluían entre vasos de fernet, cerveza y algún que otro cigarrillo.

 

 

 

 

Fus delei levantó la temperatura ni bien pisó el escenario. Estos jóvenes platenses tienen una energía abrumadora, a pesar de su engañoso físico lánguido. Sus temas parecieran, dentro de ellos mismos, encerrar dos o tres temas más debido a la complejidad de capas con la cual componen. Sus frescos cambios de ritmo y sus transiciones fueron ejecutadas con la adultez de un grupo con varios años de escenario en el lomo. Durante varios momentos del recital sentí que estaba escuchando una versión mejorada de The Strokes. Terminaron los chicos de Fus delei y todos afuera a tomar aire (y alguna cerveza) al patio.

 

 

 

 

A pesar de la brillantez de Fus delei, luego de los dos primeros temas de Peces raros, me di cuenta de que el comentario que me habían hecho era cierto: están entre las mejores dos o tres bandas nuevas de La Plata. Los Peces, que ya cuentan con dos discos editados en sus espaldas (Parte de un mal sueño y No gracias), fusionan a la perfección el rock con la música electrónica, creando un ritmo muy armónico que, de a ratos, me sonó mucho a Disclosure. El público enardecido, sus largos trances musicales y un show de luces realmente espectacular crearon el ambiente perfecto para disfrutar de una hora y media de una banda que tiene un presente mágico pero un futuro demoledor.

 

 

 

 

Luego de un merecido descanso en el patio, nos acercamos al lado B para empezar a mover los hombros con Manuel Rodríguez. El DJ y co-fundador de Patio alto (el lamentablemente ya desaparecido punto de encuentro de la escena electrónica platense) comenzó su set de progressive y house a las tres de la mañana y no paró hasta que el sol comenzó a penetrar en el Rincón de los amigos. Este nombre reconocido dentro de La Plata está también a cargo del ciclo Wahr que organizó varios eventos en este 2017. Al igual que con las demás bandas, los equipos de sonido estuvieron a la altura del evento, lo cual siempre es un detalle que los asistentes valoramos en este tipo de eventos.

 

 

 

 

Ya con el lado A explotando al ritmo de Maluma, todavía en el lado BManuel nos regaló un último tema y se despidió entre aplausos. Sin embargo, esos aplausos no fueron solo para él: la gente a coro, y con una sonrisa dibujada en el rostro, aplaudió la organización de un evento orgánico y de alto nivel. Este sábado, sin dudas, estuve en el lugar correcto.

 

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